Si un producto llegó fallado, no coincide con lo ofrecido o un servicio no se prestó como correspondía, los consumidores tienen derechos que los protegen.
El primer paso es reclamar directamente a la empresa y guardar todos los comprobantes: facturas, publicidades, correos y números de reclamo. Si no hay respuesta, se puede iniciar una denuncia ante los organismos de defensa del consumidor.
En la Ciudad, la línea 147 orienta sobre cómo presentar el reclamo. Muchas veces, la instancia de conciliación permite llegar a un acuerdo sin necesidad de un juicio.